¿Puedo automedicarme sin correr riesgos?

Acompañado de la propensión que tenemos los mexicanos a automedicarnos, hay un marco legal que, si bien no fomenta, no restringe exhaustivamente que así suceda.

En México existe un sistema legislativo que clasifica a los medicamentos para su venta y suministro. El artículo 226 de la Ley General de Salud los clasifica en 6 fracciones:

  • Fracción I: narcóticos. Se requiere una receta médica especial foliada por la Secretaría de Salud Federal. Los mayores médicos prescriptores de estos medicamentos son anestesiólogos, algólogos (especialistas en dolor) y oncólogos.
  • Fracciones II y III: psicotrópicos (como los tranquilizantes y algunos somníferos). Se requiere una receta médica para su venta y es retenida por el farmaceuta al ser surtida. Dependiendo del tipo de medicamento se puede surtir una o tres veces y posteriormente se retiene la receta médica. Hay un control estricto y cuidadoso, realizado por la COFEPRIS, sobre la venta de ellos.
  • Fracción IV: medicamentos que sólo pueden ser vendidos con receta médica. Se relacionan con tratamientos como la hipertensión, arritmias, cáncer, dolor crónico o el colesterol elevado.
  • Fracciones V y VI: medicamentos de libre acceso, no requieren receta médica. Están autorizados para su venta en farmacias, boticas o droguerías (fracción V) y en otros establecimientos (fracción VI) distintos a los primeros. Estos medicamentos deben demostrar eficacia y seguridad en todos los grupos de edad de la población o al menos en la mayoría, así como en población pediátrica, geriátrica, gestante y lactante.
Utilizar recetas falsas. Automedicación

¿Es seguro hacer recetas médicas falsas? ¿Dónde está el peligro de automedicarse?

  • Los medicamentos de libre acceso, los psicotrópicos y los narcóticos están debidamente controlados para no poner en riesgo nuestra seguridad como pacientes. Aquí no hay peligros.
  • Consumir medicamentos clasificados dentro de la fracción IV sin la prescripción de un médico. Su venta y suministro sucede, en muchos casos, sin receta médica o a través de una apócrifa.

Autoprescribirnos medicamentos diseñados para tratamientos específicos es lo que pone en riesgo nuestro bienestar. Nuestra recomendación es acudir al médico, obtener un diagnóstico certero de tu padecimiento y consumir los medicamentos con recetas médicas. Todo para salvaguardar tu salud.

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